KATRINA VOSS
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Ensayos (Spanish)

Que Vuelva la Bofetada

(Diario Levante, 19 Oct. 1998)

Hace unos años, Anita Hill fue votada "Mujer del Año" por una revista estadounidense, al haber acusado a Clarence Thomas de acoso sexual. Aquel escándalo produjo mucha polémica, pero quien fuera el que tuviera la razón, se nos obligó a discutir la cuestión- ¿qué es el acoso y como se debería tratar? Entonces tuve una charla interesante con mi padre, moderno en sus tiempos, pero hoy un abogado canoso y conservador. En su día, me contó, una mujer hubiese devuelto un comentario indiscreto o un pellizco en el trasero con una buena bofetada- mientras la mujer de hoy va directa a los tribunales.

Le quise contestar que la mujer de hoy ha cambiado para mejor, que es más fuerte, pero dudé. Había algo positivo e incluso revolucionario en la imagen de mujeres dando bofetones mientras se equilibraban firmemente en sus tacones. Estas mujeres de años cuarenta actuaban solas, y de alguna manera se acercaban mucho más al ejemplar feminista autosuficiente. Quizá éramos nosotras las “modernas” de los noventa, las verdaderamente débiles, escondiéndonos tras la demanda como las victorianas se escondían tras el cuello alto y tieso.

Preguntémonos si es la imagen que queremos tener. El feminismo académico ha glorificado tanto el estado de víctima del machismo que la mujer busca dignidad en la decisión de un jurado; le ha indicado que lo correcto es llorar acoso y buscar el primer abogado. Pero allí está la ironía: en vez de enseñarnos a enfrentar nuestros problemas con fuerza y valor, nos sugiere que hagamos el papel de doncella para rescatar. ¿Somos las mujeres tan delicadas? ¿Somos nada menos que niñas chivatas y cobardes? La bofetada-- aquella reliquia del pasado-- se trata de dejar de ser víctima y poner el destino, literalmente, en la palma de la mano. La auténtica victoria se encuentra sola con un buen par de... ovarios.

No sugiero que no haya situaciones que requieran acción legal. Ser una mujer actual se trata de hacerse respetar, no de jugar con fuego. Desde luego, la mujer verdaderamente sabia conoce sus límites y debilidades, y no se pone ante peligros innecesarios. Además la demanda de acoso tiene, si se gana, algo que no ofrece el antiguo tortazo-- unos beneficios económicos. Pero en mi país y quizá España siga sus pasos, estos casos han ido demasiado lejos, y muchos hubieran terminado más dignamente con un guantazo, una patada en el miembro masculino o en casos no tan extremos unas palabras cortantes. Las mujeres no exigimos respeto si nos desmayamos ante la mínima insinuación sexual o vamos corriendo a los brazos del juez para defendernos.

¿Por que ha dejado de estar de moda la bofetada? Las perras gruñen y muerden ante un avance sexual no deseado; las gatas bufan y arañan; no se quedan pasivas esperando una sentencia. Quizá la forma más inteligente, rápida y digna es la arcaica torta, ¿por qué no? Y si la mujer ofendida sabe karate, pues una buena kata. Ya que vuelven las faldas hasta las rodillas, la música swing y los tacones altos, la bofetada también es una moda digna de resucitar.


El Sex-Appeal de Clinton

(El Mundo, 5 Nov. 1998)

 Este genio de relaciones públicas tiene una lista de supuestas aventuras extramatrimoniales que podría empapelar las paredes de la Casa Blanca. Ser gobernador de Arkansas le abrió una fuente de amantes, y la presidencia le dio 49 estados más donde elegir. Su asenso a la cima de la jerarquía no es por su popularidad entre hombres. En los centros de práctica de tiro de los EEUU, hay los que quieren usar su foto como diana, lo cual, por casualidad, es ilegal. Se ha dicho que aquella mayoría de votos femeninos se debe a las causas sociales de su mujer, Hillary, pero su triunfo en este sector tiene poco que ver con la política.

Como si el puesto más alto no fuera suficiente para hechizar a la doncella más cercana, Clinton cubre todos los arquetipos de Hombre y es para las mujeres lo que la femme fatale es para los hombres. Su imagen de protector atrae la Niña, su aura juvenil seduce la Madre, y su perversidad sexual conquista la Mujer. Su estilo de éxito "apuntar-tirar" con todo el simbolismo fálico combina deliciosamente con una voz ronca de chaval inocente. Se añaden unas palabras de seducción y seguro que es una receta para morbo.

Más de una habrá fantaseado con las caricias de este saxofonista tan apasionado. Evidente es que la fascinación con Monica Lewinsky tiene entre las mujeres un porcentaje de envidia. Ella ha llegado a ser el centro de la atención de todo un país (y del mundo entero), dominando las portadas de  revistas prestigiosas y se ha convertido en la estrella de mitología popular, una especie de Venus que vence a Marte.

Pero Clinton tiene también un lado terrenal que nos vuelve locas; tantas veces que ha aparecido en las noticias, no firmando documentos con cara estoica, sino jugando risueño en el jardín con su perro. Distinto a sus predecesores, tiene cierta dulzura y compasión que demuestra constantemente con su famosa frase, "Siento vuestro dolor."   Sea una brillante táctica política o genuino, le han visto llorar, reír, incluso se le relacionan con una pasión por las patatas fritas de McDonald's.

Le han comparado con Kennedy ya que el carisma les ha servido de combustible para estar siempre encima - en todos los aspectos. Clinton, nombrado "el querido de las feministas" es, irónicamente, todo lo que el feminismo americano pretende combatir. Pero después de ser acusado de mujeriego y acosador, ellas, en vez de darle la espalda, le respaldan. Por muy feministas y progresistas que sean, les hace... con perdón... caer las bragas.


Internet -la nueva Babilonia

(El Mundo, 12 Nov. 1998)

Aunque uno pueda entrar en un sex-shop, explorar estanterías de material y no volver nunca, sus ojos tienen que coincidir con los de otro en el mundo táctil y real. El Internet, un triunfo de texto e imagen, nos invita a probar en cada recodo las escenas que más morbo nos dan, pero sin identidad o enmascarados por nuestras propias fantasías. En el "cyberespacio" podemos entrar en un chat disfrazados; los hombres pueden ser mujeres, los experimentados, inocentes y los peones, reyes.

La extraña combinación de libertad y protección hace posible vivir aventuras desde el lado seguro de la pantalla. En esta jungla de datos, al alcance de unas teclas y un ratón, se puede viajar a otro rincón del mundo o incluso a la puerta de al lado. La experiencia tecnológica es extracorporal; actuamos desde pura conciencia sin las cadenas del cuerpo físico. Las religiones de alguna manera tratan este fenómeno: separar el cuerpo del espíritu de forma que todos somos iguales. El contacto de alma a alma que proporciona el Internet ha dado lugar a casos de parejas que se enamoran en línea mientras a la vez puede ser engañoso, ya que tenemos que salir y volver a donde no hay escapatoria tan sencilla como apagar el ordenador.

Tanto en los Estados Unidos como en la Comunidad Europea se promociona la censura, y en países como la China e Irán el Internet ya se regula. Pero donde mejor se censura es desde la casa de cada uno. Los padres ya pueden limitar el acceso a sus hijos con programas como Net Nanny que bloquean el "cyberporno." PICS (Plataforma para la selección de contenido de Internet) utiliza un sistema de valuación para filtrar aquellos sitios de Web que el usuario decida inapropiados. Además, no se puede decir del Internet que está a la vista de todos como las portadas de revistas y carteles que se ven por la ciudad. El Internet funciona con autocensura; para ver páginas pornográficas o violentas, hay que conectarse, entrar y buscar.

Dejemos que la Net sea un lugar sagrado y a la vez terroso y que la misma naturaleza humana, o mejor, las naturalezas humanas determinen lo que sobreviva allí con todo lo bueno, malo, hermoso y feo. Como Babilonia en sus principios, el Internet es un lenguaje común que permite fluir ideas y hace del mundo un pañuelo; pero con este nuevo intento de construir la torre de Babel hay que recordar que alcanzar las estrellas puede tener consecuencias que no se eliminan desconectándose de la colosal Red.

 
Cuatro Años de Amor

(El Mundo, 13 Mayo 1999)

El que ha estado enamorado sabe que el amor tiene mucho misterio y espiritualidad. Difícil es definirlo con números y estadísticas. Pero la ciencia sí tiene su lugar, incluso en el campo de Cupido. Si podemos pisar la luna, ¿por qué no abordar en la sustancia romántica con la misma disciplina? Muchos científicos, como Helen Fisher del popular libro La Anatomía del Amor, se han preguntado si el lazo sentimental beneficia la especie; y además, si el amor tiene caducidad prescrita, programada y genética. Pues, la canción de Luz podía haber dicho "cuatro años de amor" con mucho sentido. Curiosamente, según los investigadores de nuestro enigmático vida emocional, la mayoría de los amores duran el sugestivo periodo medio de cuatro años.

¿Y por qué esta cifra exacta? No es ninguna casualidad. Cuatro años de enamoramiento coincide con la infancia de un bebé humano. El recién nacido humanito es bastante débil y desmañado, comparado con nuestro primo más cercano, el chimpancé, que se agarra a su madre mientras ésta salta de árbol a árbol, una hazaña impensable para nosotros. Pero una vez pasados los cuatro años, el bebé de nuestra especie ya se ha independizado bastante; anda sólo y no precisa tanto de sus mayores... Por lo tanto, el amor entre hembra y macho cumple una función biológica. Si se enamoran, si hay afecto, se quedarán juntos, aún después de copular. El macho apoyará a la hembra, y protegerá a su familia durante los cuatro años de que dura su devoción; es decir, durante los mismos cuatro años que dura la dependencia de su hijo.... Cuando el niño ya no esté tan frágil y cogido al pecho, más vale formar nuevas parejas, hacer un reparto extensivo de la materia genética. Así el ciclo vuelve a empezar - lo que se ha llamado "monogamia en serie": Otro hijo, y para los nuevos padres, otros cuatro años de amor.

Por supuesto hay amores de toda la vida; puede que haya amores incluso más allá de la vida... y luego, hay esos "amores" que duran 20 minutos.... Somos mucho más que la herencia genética de nuestros ancestros de las cuevas, mucho más que neuronas y programación cerebral. Pero como he dicho al principio de estas líneas, hablo en términos de historia evolutiva, de las ventajas genéticas que propagan generaciones futuras. Nos guste o no, la tiránica Madre Naturaleza nos dirige hasta cierto punto. Mirarla así, con lupa y con cabeza fría, nos proporciona cierta perspectiva objetiva sobre nuestros tórridos (y aveces dolorosos) romances.

 
Bobanieves

(El Mundo, 29 Ab. 1999)

Hay un mundo fantástico donde las chicas están tan llenas de hermosura y bondad que no cabe ni cerebro, ni neuronas. En ese mundo, sólo tienes que saber llorar, suspirar y estar bella mientras esperas la llegada del príncipe azul. Sin duda, él entrará en la próxima escena acompañado por música de arpas y violines. Entonces caerás en brazos de tu galán salvador y recibirás un beso espectacular y apasionado. Juntos galopearais hasta Tontilandia donde estarás mimada y cuidada hasta la eternidad en un palacio dorado. Pero aquí, en este mundo, las mujeres no podemos permitirnos el lujo de esperar con la paciencia de nuestras amigas la Cenicienta, Rapunzel y Blancanieves. Pronto debemos aprender que, careciendo de personalidad, iniciativa y lóbulo frontal, la dénouement no será tan bonita como en las cuentas de hadas.

Qué desilusión darse cuenta que el mundo verdadero se encierra por una barrera llamada "Realidad". Tan difícil es, incluso, que aveces, ya muy adultas, seguimos creyendo en la ilusión, nos diga lo que nos diga la lógica. Quizá hemos dejado a la Cenicienta en el almacén de la infancia, pero la película Pretty Woman sigue haciéndonos caer la baba. Nos hace creer que él está allí, en algún lado, esperándonos. Pensamos que si cruzamos los dedos, si lo deseamos mucho, si nos ponemos ropa bonita, si nos portamos bien... posiblemente nos puede pasar a nosotras.... ¿Cuándo vamos a aprender que Richard Gere no vendrá, ni en cochazo ni montado a caballo? ¿Cuándo vamos a aprender que un título universitario, un negocio, o simplemente un poco de orgullo vale más que todos los príncipes azules que invaden los sueños nocturnos?

Tanto Pretty Woman, Pretty Woman sólo genera chicos con el complejo Pigmalión y chicas que pierden tiempo- además de corazón y dignidad. ¿No sería mejor que las niñas leyeran que Blancanieves montara una tienda de ropa para enanos? ¿Que la Cenicienta escribiera un best-seller llamado Cómo Librarte de una Madrastra Opresiva? En el folklore de Haití hay una versión interesante de la Cenicienta. La chica se deshace de su madrastra y termina montando su propio negocio vendiendo naranjas. No se casa, ni se va a vivir en un castillo, ni se convierte en princesa. Se convierte en algo mucha más digna- una mujer independiente y autosuficiente; así cuando llega su chico- si llega- no será una historia de rescate, sino una de amor verdadero.


Entre la Colada y la Pared

(El Mundo, 8 Ab. 1999)

El año es 1.999. La ejecutiva y su pareja llegan a casa, más o menos a la misma hora, después de una larga jornada. Ella pone la lavadora, pasa la aspiradora, prepara la cena, y si tienen hijos, hace unas horas de papel de madre. ¿Y qué hace él? Lo que siempre ha hecho, años 40, 50, o 90, tomarse una cerveza mientras ve el partido. Pues, no hace falta ser historiador para saber que a lo largo de los años, ha cambiado muy poco... dentro de la casa. El cambio ha sido fuera; las mujeres, a la vez de ser amas de casa, también son médicas, abogadas y albañiles. Pisarán territorio "de hombres", pero los hombres no suelen pisar territorio "de mujeres." Los dos ganan el pan, pero sigue siendo ella quien limpia las migas.

Hoy día una familia tiene tres opciones realistas: #1- Uno trabaja mientras el otro cuida casa y niños, #2- los dos trabajan y comparten la faena doméstica, o #3- los dos trabajan y sus finanzas permiten pagar una persona que se encargue de la casa. Pues, hay pocas familias que pueden permitirse la tercera opción, pero tampoco adoptan las primeras dos. Claro, habrá hombres progresistas que respetan su 50% de tarea doméstica. Incluso habrá familias que cambian de "roles" por completo, adoptando lo tradicional, pero al revés: él friega y cocina mientras ella va al despacho. Pero el marketing de productos de limpieza se dirige a quien los compra, y no es ningún misterio que se concentra en el público femenino.

Sin faltarle el respeto al feminismo, hay que dar las gracias a nuestras abuelas y bisabuelas cuya lucha, digna de aplauso, logró sacar adelante a las mujeres. Hoy podemos competir igualmente en un mundo que antes era exclusivamente masculino, cerrado a nosotras. Pero ha quedado por arreglar un detalle- un hueco que el nuevo milenio tendrá obligación de llenar, una vez por todas: Al salir a la calle, ¿quién se preocupa por la casa? Por ahora, la respuesta es quién siempre lo ha hecho, la mujer. Se habla del llamado "techo de cristal", aquella barrera invisible, pero fuerte, que previene a las mujeres a subir alto en sus carreras. Desde abajo ves las nubes pero no consigues avanzar más allá del techo. El feminismo corriente explica que los jefazos- por prejuicios profundos y primordiales- no promocionan a mujeres, que avanzaríamos si no fuera por injusticia y sexismo. Pero creo que la explicación más sencilla no se encuentra en la oficina, sino en la casa. ¿Qué mujer podrá saltar hacia arriba, rompiendo el techo de cristal, mientras el peso de la colada la arrastra hacia abajo?

 
Porno, sí; toros, no

(El Mundo, 1 Ene. 1999)

La primera y última vez que vi una corrida de toros en directo también era mi primer viaje a España. A mis 18 años, me impactó el baile sensual del torero, la triunfante masa de sus pantalones apretados, los picadores con sus largas y fálicas garrochas, la penetración, la sangre, el terror.…  Para todos nos llega el momento de saber que el sexo y la muerte son parientes, y de allí no es gran salto darse cuenta que el placer y el dolor son primos hermanos. Nos concebimos en semen y nacemos, y aveces morimos, en sangre.

En el fondo nos fascina el lado oscuro de la vida y la prueba está en que el arte del torero ha sobrevivido hasta hoy, que hay público que vuelve hambriente por más. En la plaza de toros se cuenta una y otra vez la brutal verdad; el ciclo creación-destrucción, sensualidad-agresión. Parece ser que nuestro destino es, no sólo conocer la ambigüedad de la naturaleza sino representarla en arte, librando nuestras fantasmas en pintura, música, baile y espectáculo. Pero donde fallamos es en la falta de respeto para seres vivos- humanos o animales -al simbolizar nuestros temores y deseos más cercanos. Debemos observar una noblesse oblige con las criaturas que comparten la tierra con nosotros.

La solución está en una sincera, pero benigna exhibición de erotismo y de agresión: el baile erótico, el strip-tease, los shows de sadomasoquismo y la pornografía son artes populares que no han recibido el aplauso que merecen. No son la causa de los males sino el remedio, la salida sana para aquel lado morboso, oculto y Dionisiano que no se podrá borrar por mucho que blanqueemos y perfumemos la realidad, y muchas instalaciones sanitarias que pongamos a nuestra existencia. Pero en vez de poner en la plaza un torero con sólo un margen más de inteligencia que el toro - demos paso a la pornografía que exhibe a adultos humanos que torean entre sí. Aunque se representen papeles tanto de agresor como de víctima, el caso es que, distinto al pobre toro, son actores actuando. Hay que fomentar la total libertad de representar pornografía y violencia en el arte. Si el público quiere ver a gente con algo metido por cada orificio hay que dárselo, si quiere sangre, también. Pero dejemos a los toros en paz, y busquemos la divina mezcla de sensualidad y brutalidad en representación, en vez de realización.


Elogio al Fumador

(El Mundo, 20 Mayo 1999)

Yo soy una no-fumadora-admiradora-de-fumadores. Me encanta el olor del tabaco. Siento cierta humildad ante la persona que sepa fumar con estilo: Aquellos chicos que impregnan el aire con sensualidad cada vez que ponen labios al largo y blanco cilindro; aquellas chicas que cogen el cigarro entre dedos con solemnidad y elegancia. El humo escapa lentamente de sus narices, formando espirales de blanco que desaparecen, poco a poco, en el espacio. La ceremonia del fumador es antigua y bella, como la de un indio que manda señales al aire. El brillante puntito de luz, visible en la mayor oscuridad de discoteca o calle, marca al fumador como miembro de un grupo de elite, un espíritu puro que lleva fuego en el bolsillo.

¡Cómo he querido formar parte de aquello que me inspira poesía- el acto de fumar- íntimo, sencillo y mágico! He intentado fumar.... La primera vez a los 14. Luego a los 18, pero nada. Siempre termino tosiendo con toda la finura de un pato resfriado. Estoy relegada al no-muy-distinguido puesto de observar como una niña ilusionada. Eso dicho, le ruego a todo fumador que se defienda contra la nueva hipocondría del "fumador pasivo" o "fumador de 2ª mano". Que se pueda desarrollar un cáncer de pulmón por respirar el tabaco fumado por otra persona, es la tontería más universalmente aceptada desde que se creía que la Tierra era plana. En los EEUU el estudio que se realizó en 1990 por el National Institutes of Health no logró encontrar ninguna evidencia estadística de que el humo de tabaco dañara la salud de personas en presencia de fumadores. Los sujetos incluyeron no-fumadores expuestos al humo de tabaco en el trabajo, no-fumadores con un conjugue fumador, e hijos de padres fumadores. Los resultados del estudio salieron en la revista científica más respetada del país (New England Journal of Medicine).

Pero no hace falta investigación científica para ver la ironía: Se respira cientos de veces más alquitrán delante de una calle nuevamente pavimentada que acercándose a un fumador. Aparte de los carcinógenos que se encuentran en el aire, no digo nada de los carcinógenos naturales que encontramos en la comida. Todo "causa" cáncer y todos estamos expuestos. El que pretende defenderse contra el cáncer debe rezar por un buen material genético, en vez de perder tiempo evitando el humo ambiental. Yo simplemente me conformo con ser una "fumadora pasiva," admirando la silenciosa y divina ritual de los fumadores. Pero lo que más admiro no es su exquisita coordinación entre manos y boca, sino su valor y coraje de seguir fumando cara a la opresión.
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